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UNA VIDA DE FRUTOS

Mar 23, 2022
UNA VIDA DE FRUTOS

 

  • El fruto del Espíritu denota al mundo que nosotras somos de Cristo.
  • Dios nos poda para dar más fruto para su gloria.
  • Necesitamos perseverar en desechar los frutos de la carne.
  • Separadas de Dios, nada podemos hacer para una vida llena de fruto.
  • Sea tu vida una llena de frutos dignos de arrepentimiento.
  • Recuerda: por sus frutos los conocerán. ¿Cómo te conocen?
     

Cuando pienso en frutos me imagino a una mujer con un canasto en su cabeza llevando toda clase de frutas, con diferentes colores y formas. La puedo imaginar caminando con una gran sonrisa en su rostro y planeando lo que preparará con ellas para su familia. Es una fotografía de alegría, ¿no? 


Los frutos, granos, cosechas que el pueblo de Israel traía a Dios era un motivo de gratitud y de regocijo. De hecho, al final del año, había una fiesta que se llamaba “La fiesta de la cosecha” (Ex 34:22). Los frutos debían ser los mejores y los primeros de la cosecha, porque Dios, quien proveyó, es digno de recibirlos. 


Esta es la economía del Señor. Él nos hace capaces por medio de Cristo para responder y a Dios con frutos de gratitud, de gozo, de una vida transformada y de una vida en la que viva Cristo y nuestro “yo” muera cada día más. 

 

Aprende
Necesitamos aprender a vivir para Él, y dejar de vivir para nosotras. Juan el Bautista dijo: “Por tanto den frutos dignos de arrepentimiento” (Mt 3:8 NBLA). Más adelante, refiriéndose a los fariseos, Jesús dijo: “Por sus frutos los conocerán” (Mt 7:16 NBLA). “Un árbol bueno no puede producir frutos malos, ni un árbol malo puede producir frutos buenos” (Mt 7:18 NBLA). “Así que, por sus frutos los conocerán” (Mt 7:20 NBLA).


Jesús enseñó estas cosas porque necesitamos aprender a dar los buenos frutos que Dios nos pide. Juan el Bautista dijo qué frutos: “frutos dignos de arrepentimiento porque por estos frutos seremos conocidos por Él”.  Al llamarnos cristianas o hijas de Dios, todo lo que hacemos habla de Él y habla de lo que nosotras creemos de Él.


Los frutos dignos de arrepentimiento se refieren a una vida continua de confesión de pecado, de arrepentimiento y perdón; dependiente de Dios, y que reconoce que necesita mortificar diariamente su pecado. Quizás pienses que esto no se ve muy atractivo, lo cierto es que ni Jesús ni Juan el Bautista dijeron estas verdades para que fueran llamativas, sino porque es la verdad y es lo necesario para nuestros corazones.


Vive

Pablo también nos ayuda a reflexionar en esto llevándolo a la práctica: “Digo, pues: anden por el Espíritu, y no cumplirán el deseo de la carne. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne, pues estos se oponen el uno al otro, de manera que ustedes no pueden hacer lo que deseen” (Gal 5:16-17 NBLA). 


Es por medio de Cristo que podemos llevar mucho fruto, lo que implica ser podadas por Dios (Jn 15:1-3) para que ejercitemos dominio propio y andemos por el Espíritu y no demos de comer a los deseos de la carne. Quiere decir que tenemos una responsabilidad a partir de conocer a Cristo, de vivir en el Espíritu. Gracias a que Él nos capacita, podemos dar muerte a esos deseos de la carne. 


¿Cuáles son? “
Ahora bien, las obras de la carne son evidentes, las cuales son: inmoralidad, impureza, sensualidad, idolatría, hechicería, enemistades, pleitos, celos, enojos, rivalidades, disensiones, herejías, envidias, borracheras, orgías y cosas semejantes, contra las cuales les advierto, como ya se lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios” (Gal 5:19-21 NBLA). ¿Te identificas con alguna? ¿Luchas con alguna de estas batallas?


Ahora, ¿cuál es el fruto del Espíritu? “Pero el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad,
mansedumbre, dominio propio; contra tales cosas no hay ley. Pues los que son de Cristo Jesús han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu” (Gal 5:22-25 NBLA). 


Somos responsables de cultivar el fruto del Espíritu diariamente apoyadas en Él. ¿Cuál estás cultivando? El fruto del Espíritu es todo el paquete, no solo uno de ellos

 

Lidera

¿Cuál es el propósito de Dios?

  1. Para santificarnos: “Y todo el que da fruto, lo poda para que dé más fruto” (Jn 15:2b NBLA).
  2. Para que el mundo lo conozca: “Así brille la luz de ustedes delante de los hombres, para que vean sus buenas acciones y glorifiquen a su Padre que está en los cielos” (Mt 5:16 NBLA).

 

Los frutos son esas buenas obras que llevamos a cabo intencionalmente para la gloria de Dios y en nuestro crecimiento en Cristo Jesús. Las buenas obras proceden del interior de nuestro corazón como reflejo de que Dios ha estado trabajando fino dentro de nosotras. ¿Eres menos impaciente? ¿Eres menos contenciosa? ¿Eres menos envidiosa? ¿Los no creyentes ven a Cristo en ti? Examina tu vida a la luz del fruto del Espíritu y persevera en Él.

 

APRENDE

  • ¿Qué pasaje nos enseña sobre los frutos de la carne? ¿Cuáles son?
  • ¿Qué dijo Juan el Bautista y Jesús sobre los frutos?

VIVE

  • Lee el capítulo 5 de Gálatas. Ora y medita sobre los frutos de la carne y el fruto del Espíritu en tu vida según la libertad que tienes en Cristo para vivir en Él.
  • Lee Juan 15:1-10 y subraya lo que Dios te pide para permanecer en Él.

LIDERA

  • Ayuda a otra amiga a conocer el verdadero fruto que Dios espera de ella al compartirle este artículo.
  • Ora por aquella amiga que tiene dificultad para vivir en la libertad que Dios compró para ella y persevera en caminar.

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