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¿Karma en la Biblia? Explicamos Gálatas 6:7

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¿Karma en la Biblia? Explicamos Gálatas 6:7
  • En Gálatas 6:7, encontramos un versículo que suele malinterpretarse bajo el filtro del karma.
  • En Gálatas, el apóstol Pablo no está promoviendo la enseñanza del karma, sino reafirmando la verdad del evangelio.
  • En Cristo, recibimos el regalo de vida eterna.

 

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¿Karma en la Biblia? Explicamos Gálatas 6:7

Por Natacha Glorvigen

Estaba en un dilema. El transporte que me llevaría a la universidad no llegaba. Mi clase  empezaría en unos minutos. Como instinto, comencé a hacer una oración en la que le pedía a Dios que me ayudara a llegar a tiempo a clase. De pronto, recordé que el día anterior no había pasado tiempo en oración, y detuve mi petición de golpe. «No le puedo decir que me ayude», pensé, «No me porté bien ayer». Después de tanto tiempo en la iglesia, tal pensamiento debió de haberme parecido insólito, ya que Dios no opera bajo esos términos. Pero, en ese momento, se me hizo difícil aceptarlo.

Esa premisa de que el Señor solo nos ayuda si hemos hecho «lo correcto» se basa en el «karma». En la cultura popular, el karma es la ley de causa y efecto que dice: «Si haces lo bueno, lo bueno te pasará; si haces lo malo, lo malo te pasará»; o: «Lo que das, recibes». Ese principio, aunque en apariencia lógico y arraigado en la sociedad, no refleja el corazón del evangelio. 

De hecho, el cristianismo promueve una premisa opuesta. En Cristo, Dios hace el bien a quienes continuamente hacen el mal. Él se sacrificó por nosotras para que no recibamos según nuestra maldad, sino de acuerdo con su bondad. 

¿Cuál es el contexto de Gálatas 6:7?

En Gálatas 6:7, encontramos un versículo que suele leerse bajo el filtro del karma. Este versículo dice: «No se dejen engañar, de Dios nadie se burla; pues todo lo que el hombre siembre, eso también segará» (LBLA). Aislado del resto del libro de Gálatas, ese texto pareciera comunicar que Dios da a cada persona conforme a sus buenas o malas acciones.

Sin embargo, el contexto general del libro de Gálatas nos muestra una realidad diferente. En Gálatas, el apóstol Pablo hace un fuerte contraste entre la vida en la carne y la vida en el Espíritu. Así que él nos presenta la vida en la carne como dependencia en esfuerzos humanos para agradar a Dios; y la vida en el Espíritu como dependencia en la obra del Espíritu Santo. 

Para profundizar su argumento, en Gálatas 6:7, Pablo usa la ilustración de dos campos de siembra. Nos describe los posibles terrenos en los que podemos sembrar: el de la carne y el del Espíritu. Según el versículo 8, cada campo produce una cosecha distinta: «Porque el que siembra para su propia carne, de la carne segará corrupción, pero el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna». 

Así pues, en nuestro deseo de vivir para el Señor, podemos sembrar acciones en cualquiera de estos terrenos. Para la audiencia original de la carta, sembrar «en la carne» significaba seguir los rituales de la ley mosaica, a fin de mantener su relación con Dios. En nuestras vidas, lo vemos en el afán de cumplir con ciertas «normas» para que el Señor nos ame, nos ayude o nos perdone. Sembramos en la carne cuando dependemos de nuestros logros para ganarnos el favor de Dios. De ese campo, solo cosecharemos corrupción.

Por otro lado, sembramos «en el Espíritu», cuando actuamos en dependencia del Espíritu Santo para crecer en el Señor y agradarle en todo. En otras palabras, no confiamos en nuestros esfuerzos para nuestro crecimiento espiritual, sino en el poder del Espíritu Santo. De ese campo, cosechamos vida eterna.

En Gálatas, el apóstol Pablo no está promoviendo la enseñanza del karma, sino que reafirma la verdad del evangelio: en dependencia del Espíritu, tenemos vida eterna; fuera de Él y de su Espíritu solo hay destrucción.

¡El karma no nos conviene!

Nuestra cultura se aferra a la idea de que controlamos lo que nos sucede con nuestras acciones: si actuamos bien, el bien nos ocurrirá. ¡Gracias a Dios esto no es así! Nuestra naturaleza humana se inclina siempre al mal (Génesis 6:5). Si solo nos sucediera lo que merecemos, ¡no habría esperanza para nosotras!

Por la gracia y la misericordia del Señor, tú y yo no recibimos todo el mal que nuestras acciones merecen. Al contrario, en Cristo, recibimos el regalo de vida eterna que no merecemos, por el sacrificio de Cristo en la cruz. 

Por tanto, Gálatas 6:7 no es un texto que apoye el karma. Todo lo contrario. Ahí, el apóstol Pablo nos pide abandonar la idea de que nuestras acciones pueden hacernos merecedoras del favor de Dios; pues depender de la carne solo nos lleva a destrucción. En cambio, cuando vivimos en dependencia del Espíritu, Él nos guía y capacita para cumplir con su voluntad. 

 

Aprende

  • En el contexto del libro de Gálatas, ¿a qué se refería Pablo con «sembrar en la carne»?

Vive

  • ¿De qué formas has aplicado la idea del «karma» en tu relación con Dios?

Lidera

  • Con base en Gálatas 6:7-8, comparte con una amiga cómo el evangelio se diferencia del karma.

 

 

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