La mujer y la apologética
Nov 26, 2025
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La mujer y la apologética
Por Priscila Fonseca
¿Cuántas veces has querido evangelizar y tristemente solo has escuchado: «A mí no me vengas a aburrir con la Biblia»? En otras ocasiones, tal vez, te has encontrado con preguntas que no sabes cómo responder y que suenan algo así: «¿Cómo sé que Dios existe?», «Dime, sin utilizar la Biblia: ¿Cómo sé que Jesús no es un mito?». Tal vez son preguntas que tú misma te has hecho y, en el fondo, aunque tengas mucha fe en Dios, no sabes cómo responder.
Pero no te preocupes, todas hemos pasado por eso y también casi todas nos hemos encontrado con personas que dicen que tenemos una fe ciega, que no hay evidencias de Dios, y mucho menos de Jesús. Es más, dicen que Cristo es copia de dioses paganos, que la Biblia es la copia de la copia, de la copia de más copias y que, por ello, no es de fiar. Querida hermana, déjame decirte que todo esto tiene una respuesta lógica y, gracias a Dios, hay muchísima evidencia de la existencia de Jesús. El estudio lógico y sistemático de esto se llama apologética y, a diferencia del nombre que puede sonar extraño y rimbombante, es algo que hacemos más seguido de lo que nos imaginamos.
Sé que como mujeres tenemos un sinfín de actividades que podrían persuadirte de comenzar a estudiar más a fondo el cristianismo. Tal vez eres mamá, ama de casa, tal vez trabajas en una oficina en horario completo o tal vez estás involucrada en otros estudios. Sin embargo, cuál sea la actividad que te mantiene ocupada, te invito a que no dejes de lado esta bella rama de estudio. Así que en este artículo te cuento por qué deberías reconsiderarla.
¿En qué consiste la apologética?
Esta palabra, deriva del griego apología que significa «defensa», por lo que realmente estamos haciendo una defensa de nuestra fe. Un versículo clásico al respecto es el siguiente: «sino santifiquen a Cristo como Señor en sus corazones, estando siempre preparados para presentar defensa ante todo el que les demande razón de la esperanza que hay en ustedes.» (1 Pe 3:15).
Con esto, Pedro nos anima a defender lo que creemos. Ojo aquí, no defendemos a Dios, puesto que Él no necesita de nosotros para defenderse, sino que defendemos nuestra creencia en Él. En pocas palabras: ¿por qué creemos lo que creemos? Y ¿Por qué creemos que es la verdad?
La apologética es como una especie de pre-evangelismo donde estaremos respondiendo a los principales argumentos que las personas tienen en contra de Dios y la cosmovisión cristiana. Esto también sirve para limpiar el camino y, posteriormente, presentar el evangelio. Muchas personas, antes de querer escuchar sobre la Palabra de Dios o de Dios mismo, necesitan primero cierta seguridad de que Dios existe y para esto nos ayuda la apologética.
El rol de la apologética y la mujer
Una cosa importante que hay que dejar claro es que la apologética no es solo para académicos o apologistas profesionales, sino que es algo que todos los cristianos podemos realizar. Nosotras, como mujeres, ya tenemos una sensibilidad adicional que se inclina mucho por el cuidado y la enseñanza, porque Dios nos ha creado con la capacidad de criar y educar.
Ahora, tampoco te dejes llevar por las redes sociales, donde verás a muchísimos hombres haciendo apologética, mientras que las mujeres pareciera que no figuramos mucho. En realidad, hay muchas hermanas haciéndolo, predicando, enseñando y difundiendo la apologética (te dejo unos enlaces al final para que puedas consultarlas).
Y, no es que sea un ambiente machista como el mundo lo haría ver, sino que simplemente creo que las mujeres estamos más ocupadas con temas de hogar, que tal vez nos hacen abarcar menos territorio en medios. Pero te aseguro que los hermanos son los primeros en ayudarnos a crecer, a orientarnos, enseñarnos, proveernos materiales, y alentarnos a continuar.
Aprovechando nuestra feminidad para hacer apologética
El mandato bíblico: «“Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente» (Mt 22:37) no es exclusivo del hombre. Nosotras también necesitamos prepararnos para obedecerlo de la mejor manera posible.
Así que todas tenemos la capacidad de aprender a defender, de manera correcta, los ataques del posmodernismo, del progresismo y de todo movimiento o filosofía que se levanta en contra de Dios y de nuestra fe.
Lo natural cuando una de nosotras ama a Dios es querer más conocimiento de Él, por ello es que profundizamos en su Palabra, hacemos devocionales y nos parece poco el tiempo que tenemos para aprender tanto de Él. Por lo tanto, esta misma hambre es la que nos prepara mejor para llevar a cabo la Gran Comisión de evangelizar, porque no sabemos cuándo Dios nos pondrá en el camino de alguien que va a prestar oídos para las buenas nuevas.
En Mateo 22:37 leemos: «“Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente» (énfasis añadido). Amar al Señor con toda nuestra mente implica tener la fe y la certeza de que lo que creemos es real. Así que cuando nos hacemos llamar cristianas, esto es sinónimo de mujeres que leen, que se educan y que están listas para responder a los ataques enemigos.
Nuestras respuestas son lógicas y llevadas en amor y mansedumbre, y no son motivadas para alcanzar la medalla de oro en inteligencia o ser debatientes invictas. Aunque la finalidad de responder no es la de ganar el debate, la realidad es que queremos que la verdad triunfe sobre la mentira y el engaño, por lo que no debemos buscar nuestra gloria. No estamos ahí para recibir medallas a la intelectualidad, estamos ahí porque somos la Gran Comisión.
Si alguien nos da su tiempo para escucharnos, no respondamos con agresividad o burla a sus cuestionamientos. En lugar de esto, aprovechemos el tiempo, respetemos a la persona y hagámosle ver que sus ideas están equivocadas. Pero sobre todo: aprovechemos el tiempo para darles las dulces noticias de salvación.
Así que, hermanas, levantémonos firmes y gozosas. Levantémonos en amor para que más personas conozcan a Dios, recordándoles que Cristo nació, murió en la cruz, resucitó y ascendió. Que ha vencido a la muerte y nos da la promesa de salvación y vida eterna. ¡Viva Cristo Rey! Por los siglos de los siglos. Amén.
Dios les bendiga.
Aprende
- En nuestras vidas como mujeres cristianas modernas vamos a encontrar una serie de obstáculos para iniciar estudios apologéticos; como el tiempo, los recursos, algunas iglesias que limitan a la mujer a la guardería (no hablo de predicar, pero sí podemos enseñar), la accesibilidad a seminarios o materiales, etc. Sin embargo, para todas tenemos oportunidades de resolución: cursos en línea gratuitos, artículos, transmisiones, editoriales que proveen recursos, bibliotecas; puedes organizar tus grupos de estudio, unirte a otros ministerios.
- ¡No te frenes antes de tiempo! Date el tiempo de buscar las opciones cercanas a ti y tus necesidades de aprendizaje, somos personas que podemos orientarte y Reformadas es un gran punto de encuentro para tus estudios.
Vive
- Empieza dando los pasos básicos: compra un cuaderno y las plumas necesarias. Esto sonará sin mucha relevancia, pero sabemos que con material nuevo, queremos estrenarlo rápido. Así que este será tu aliciente para comenzar tus estudios apologéticos.
- Anota todo, incluso lo que no comprendas, para buscarlo o profundizar en ello más adelante.
- Lee y relee los pasajes bíblicos donde los discípulos y Jesús hicieron apologética. Pablo es quien más ejemplos nos dio de esto, posterior a la vida de Cristo.
Lidera
- Busca a otras mujeres, que como tú, están deseosas de aprender más, de seguir los pasos de Jesús, de llevar su Palabra a todo rincón posible.
- Sean mujeres que aprenden y estudian juntas.
Recursos
https://youtu.be/Dx1oBH4cvrg?si=PDNKGO1hshc0CxBc
https://womeninapologetics.com/mujeres-en-apologetica/
https://www.youtube.com/watch?v=XtlRWONwRqY&t=288s
https://www.youtube.com/@alisachilders
https://www.youtube.com/@findingsomethingreal
https://www.youtube.com/@shandafulbright
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