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Lecciones del libro de Job para tu vida hoy

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Lecciones del libro de Job para tu vida hoy

Lecciones del libro de Job para tu vida hoy 

 En nuestra reunión mensual de Teologando hablamos acerca de cinco lecciones que aprendemos del libro de Job: (1) Hablar con Dios honestamente; (2) el sufrimiento; (3) la amistad, (4) la soberanía de Dios, y (5) su providencia. Estos temas, seguramente, no son ajenos a tu comprensión, pero la pregunta que te hacemos es: ¿es tu comprensión bíblica? A continuación, te compartimos un muy breve resumen sobre los temas que el Dr. Dominick Hernández enseñó. El Dr. Hernández es profesor de Hebreo y Antiguo Testamento en el Seminario Bautista del Sur. Además, es Director del Seminario Talbot, y autor de varios libros. Así que, aprendamos de quienes han estudiado profundamente en la Biblia acerca de estos temas relevantes para todo ser humano.

Hablar con Dios honestamente

Debido a que Job no tenía los primeros dos capítulos de su libro, los cuales nosotras sí tenemos y podemos leer, Job no entiende por qué las calamidades se han amontonado y sobrevenido una tras otra. Sin embargo, Job es honesto con Dios en cómo se siente al expresar sus dudas y pensamientos. Es más, el 90% de las quejas de Job son oraciones a Dios, porque él quiere ser justificado por Dios.

Por ejemplo, en Job 3:10-11, encontramos que Job está deseando no haber nacido. Podemos responder apresuradamente en juicio, como los amigos de Job, y condenar lo que dice, pero Dios no lo hace, lo escucha pacientemente porque se compadece. No pierdas de vista que Job acaba de perder a sus 10 hijos en un solo día, su esposa no lo apoya, su ganado y riquezas le fueron quitados, y ahora está enfermo, ¡vaya semana para Job! Nosotras, al igual que Job, podemos hablar honestamente con Dios acerca de cómo nos sentimos y lo que pensamos porque Él se compadece de nosotras gracias a Cristo (He 4:16). Si queremos que alguien nos entienda, ese es Cristo.

El sufrimiento

Definitivamente, el sufrimiento es universal. En el libro de Job encontramos dos grandes enseñanzas acerca del sufrimiento: (1) busca conocer y aferrarte a Dios; (2) sé humilde. Las malas interpretaciones que se han suscitado alrededor de las quejas de Job han hecho que el sufrimiento se trate de nosotras y de nuestras circunstancias, lo que nos hace buscar soluciones en nosotras y quejarnos de Dios. Además, nuestra respuesta al sufrimiento normalmente es de enojo, orgullo, una triste perplejidad que, si no se consuela en Dios, nos puede llevar a la falta de fe en quién es Él.

Lo maravilloso que aprendemos de la vida de Job es que Dios le revela, y por ende a nosotras, quién es Él. Es como si le dijera: Job, yo te veo, estoy contigo, pero déjame decirte que el consuelo que necesitas para aquietar tu alma en medio del dolor es recordar quién soy para encontrar en mi carácter lo que necesitas. Job no lo sabía, pero Él ya era justificado por Dios, pues lo consideraba un siervo justo y recto. Dios no lo estaba castigando, Dios lo estaba formando. Solo cuando comprendemos que nuestra santificación es buena para nosotras, podemos responder con humildad a Dios, diciendo como Job: «He sabido de Ti solo de oídas, pero ahora mis ojos te ven. Por eso me retracto, y me arrepiento en polvo y ceniza» (Job 42:5-6).

La amistad

Nuestra moralidad busca recompensa y castigo por lo que hacemos, pues estamos hechas a la imagen de Dios, es comprensible que busquemos hacer lo bueno y desistamos de hacer lo malo. El problema es que este sistema de retribución nos puede llevar a ser matemáticos independientes de Dios, es decir, terminamos aplicando este sistema a todo lo que sucede en nuestra vida y la de otros. Y Dios no opera siempre bajo nuestra matemática. Los amigos de Job lo exhortaban diciendo: vuelve a Dios para que recibas su bendición, porque seguramente has pecado terriblemente; si rechazas a Dios, tú eres uno de los malvados o impíos, y por eso mereces su juicio. 

Pero los amigos de Job tampoco conocían lo determinado en el concilio del cielo. Si bien es cierto que cuando hacemos el mal Dios es justo y nos disciplina, y que cuando hacemos el bien Dios se agrada, no quiere decir que es la única manera en la que Dios opera. ¿Qué hay de las pruebas? ¿Qué hay de soportar el sufrimiento en este mundo caído? Antes de intentar consolar a tus amigas dándoles tu solución matemática, ten compasión de su dolor, ámalas al acompañarlas, ofréceles ayuda, ora con ellas y busquen juntas el rostro de Dios.

La soberanía de Dios

El Dr. Hernández nos recordaba una gran verdad: no podemos manipular a Dios. Él no es como nosotras ni se debe a nosotras. Así que, lo mejor que puedes hacer en medio del sufrimiento, es aferrarte a quién es Él revelado en su Palabra. No siempre será un buen día mientras estés pasando la prueba y la incertidumbre del sufrimiento, pero ir a Dios es el mejor lugar para llevar tus dudas, tu llanto y tu desaliento. Él puede con esto, no tardará, pues siempre responde.

La soberanía de Dios no te llevará a donde Él no está ni su providencia está diseñada para darte solo mal o solo bien según tus obras. Dios ha sido muy misericordioso al darte a Cristo, a quien no merecías, y te ha dado gracia al darte la salvación a través de la obra de Jesús, la cual no podías obtener por tus propias obras. Lo único que Dios quiere de ti es un corazón contrito y humillado que busque su rostro.

Su providencia

Dios siempre usará todo lo que necesite para recordarnos que no se trata de nuestras obras para recibir favor de Dios, sino que se trata de parecernos más su Hijo. El concilio en el cielo nos recuerda que solo Dios tiene el control, y que lo que Él ha dicho de nosotras, que somos sus hijas, no dejará de ser. Satanás está bajo la soberanía de Dios, en su providencia, Dios permite y prepara cada circunstancia de manera que dependamos de Él y nuestra fe sea fortalecida. Al menos esto le hubiera dicho José y Ester a Job, y lo dice a nosotras hoy: «Y sabemos que para los que aman a Dios, todas las cosas cooperan para bien, esto es, para los que son llamados conforme a Su propósito» (Ro 8:28).

Si quieres saber más sobre esta sesión de Teologando, te invitamos a visitar nuestra página www.reformadas.com. Suscríbete gratis (si aún no lo has hecho) y escucha gratuitamente esta clase ¡las veces que lo necesites! Invita a tus hermanas y amigas a escucharla contigo para aprender más de quién es Dios y quiénes somos nosotras por su gracia y misericordia.

 

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