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Somos miembros del Cuerpo de Cristo

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Somos miembros del Cuerpo de Cristo
  • Pertenecemos a una iglesia local porque Dios nos ha creado y salvado para ser una gran familia de fe 
  • Cristo nos ha dado una nueva identidad: hijas de Dios para vivir con otros, comprometidos en su crecimiento y el avance del Reino de Dios en este mundo.
  • Nos damos valor unos a otros porque somos creación preciosa del Señor y necesitamos de una comunidad local para crecer a la imagen de Cristo.
  • Debido al pecado nos hemos dañado, lastimado, no nos perdonamos para terminar alejándonos, pero este no es el modelo de ser miembros sanos.
  • Somos llamados a amarnos, valorarnos, respetarnos, soportarnos, hablarnos con paciencia, humildad y mansedumbre para el bien del otro y la gloria de Dios.
  • ¿Cómo estás siendo un miembro activo de tu iglesia para el bien de tus hermanos y hermanas y la gloria de Dios en este mundo? ¿Qué tan comprometida estás?

 

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Somos miembros del Cuerpo de Cristo

En esta era de la individualidad y la comunidad cibernética la necesidad de pertenencia, identidad y valor se vuelve imperante de recordarnos la importancia, como cristianas, de los “unos a los otros”. Cristo nos salva individualmente para vivir como una gran familia con Él, por eso la Biblia nos llama “Cuerpo de Cristo”. Él es la cabeza y nosotros somos su cuerpo que, apartadas de Él, nada podemos hacer para vivir nuestra vida con otros. ¿Por qué es importante ser miembros activos de una iglesia local?

La necesidad de pertenencia

Somos miembros de la Iglesia universal que Cristo ha comprado a precio de sangre. Ahora bien, llamamos “miembro” a aquellos que son parte de una comunidad de fe. Y nos guste o no, somos parte. No podemos negar que, mientras más crecemos en nuestro caminar cristiano, más necesitamos de otros que hablen nuestro idioma, lo que genera una necesidad de pertenencia.

Dios, quien nos ha creado, sabe esto. De hecho, nos diseñó de esta manera para buscarnos, ayudarnos, amarnos, tolerarnos, vivir con otros porque nos necesitamos. Aunque por un tiempo andemos con amigas no creyentes, mientras más aprendamos del Señor, queremos hablar más con quienes nos ayudan en ese aprendizaje. Lo contrario sucede cuando no estamos intencionalmente creciendo en conocer a Dios, congregarnos, ser parte activa de una comunidad en el servicio u hospitalidad, entonces será más fácil vivir nuestra vida alejada del hogar al cual Dios nos llama a pertenecer.

La identidad de los unos a los otros

La clave de entender por qué los cristianos necesitamos pertenecer unos a otros a una iglesia local es porque nuestra identidad ha cambiado de ser huérfanas a ser hijas de Dios. Por la fe en Cristo, nuestra identidad ya no es individual per sé, es una identidad común: hijas de Dios perdonadas, salvadas, amadas, justificadas, santificadas y guardadas eternamente en la palma de la mano de nuestro Padre. 

Nuestra nueva identidad nos da nuevos afectos, nuevo propósito y nuevo caminar. ¿Quién más nos puede entender en las luchas que diariamente tenemos para vivir esa nueva identidad? Nuestros hermanos y hermanas, porque ellos también las tienen. Es una lástima cuando no vemos esto dentro de nuestras iglesias, pues debido al pecado, nos escondemos, nos dañamos, tenemos expectativas altas de otros, nos medimos con otros, nos comparamos, nos mentimos, nos aislamos, nos traicionamos, nos rechazamos. Esta es la versión equivocada de lo que es ser miembros activos. Es decir, no es que estas cosas no sucedan, es que a pesar de que suceden seguimos perteneciendo, seguimos teniendo la misma identidad y por eso nos valoramos unos a otros, pues Cristo es la razón de que estemos juntos.

El valor de los unos a los otros

Nuestro valor radica en ser creación de Dios para su gloria, no en lo que hacemos, acumulamos o alguien dice de nosotros. Cuando pertenecemos al Cuerpo de Cristo por la fe en Él, obtenemos una identidad como un precioso regalo para vivir unos con los otros, porque nos damos preferencia unos a los otros. Es estar en las mismas condiciones; es tener eso en común que se dice une a las personas.

Nosotros no solo tenemos un origen, un lugar de pertenencia, una identidad y un valor mutuo, sino que estamos unidas por una persona: Cristo. Porque le pertenecemos, vivimos para Él y para otros como el primer y segundo mandamiento más importante nos lo dice (Mt 22:37-39).

Por eso, en medio del pecado de cada uno, de las luchas y los procesos de crecimiento de cada persona, estamos llamados a amarnos. ¿Cómo se ve? Uno de los pasajes más hermosos en la escritura que se refiere a esto es Colosenses 3:9-17. En la base de una salvación mutua y una nueva vida que compartimos en Él, nos tratamos con amor, con respeto, nos perdonamos, nos hablamos con respeto, no nos mentimos, nos edificamos, ayudamos, enseñamos la Palabra, nos tratamos con humildad, paciencia, compasión, mansedumbre y sin acepción de personas. He aquí la importancia de ser miembros activos.

¿Por qué es importante ser miembros activos de una iglesia local?

La santificación, que es el proceso de vernos como Cristo (Ro 8:29), es el verdadero reto de todos cada día, tanto en nuestra vida individual y familiar, como en nuestras iglesias locales con nuestros hermanos y hermanas. Lo cierto es que nadie es perfecto aún. La iglesia local necesita de personas que reconocen sus imperfecciones y que las llevan a otros para ayudarles a ser como Cristo mientras avanza el Reino de Dios en este mundo.

Es importante que te comprometas a ser un miembro o persona activa y comprometida en servir, discipular y trabajar en la misión de tu iglesia para que todos crezcamos, maduremos y seamos luz en medio de las tinieblas. Solas no podemos caminar ni avanzar en el propósito de hacer todo lo para la gloria del Señor (Col 3:17). Necesitamos de otros ojos, de otras manos, de otras mentes, de otros corazones que nos acompañen de manera que los que observan fuera de nuestras comunidades deseen pertenecer a ella (Mt 5:16). Además, lo reconozcamos o no, desde que somos hijas de Dios, pertenecemos a una familia. La pregunta es: ¿Qué comprometida estás con tu familia eterna?

 

Aprende

¿Qué significa ser un miembro activo?

Vive

¿Cómo se ve el proceso de santificación los unos con los otros? Lee Efesios 4:25-32 y subraya esas actitudes del corazón que necesitas cambiar. Luego, llévalas en oración para hacerlo.

Lidera

Haz una lista de mujeres a quienes has rechazado, ofendido o no has perdonado. Empieza a orar por ellas y busca servirlas.

 

Recursos

https://ancladoencristo.org/lista-de-59-los-unos-a-los-otros-versiculos-en-el-nuevo-testamento/

https://www.coalicionporelevangelio.org/articulo/5-maneras-miembro-saludable-una-iglesia-no-saludable/

 

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