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¡Ayuda! ¡Mis amigas se están casando!

¡ayuda! ¡soy millennial! Jul 08, 2021

 

  • Somos amigas porque tenemos a Cristo en común, por lo tanto, nuestra amistad no depende de los cambios circunstanciales, sino de que el Espíritu de Dios nos une.

  • Esta misma unidad es lo suficientemente fuerte en Cristo para alegrarnos por nuestra amiga que se casa. 

  • Si nos entristecemos al ver que nosotras no nos estamos casando, necesitamos examinar nuestro corazón delante de Dios: ¿es Él suficiente para mi vida?

  • La relación puede cambiar, distanciarse un poco, las llamadas y citas no serán tan continuas, pero quien une su amistad, Cristo,  las ayudará a perseverar.

  • Y si su relación cambiara, recuerda que Dios la permitió para un momento específico en su vida, seguramente algo te enseñó y aprendiste para su gloria.

  • Ambas se volverán a ver en la eternidad, porque lo que las une y ha unido es la obra de Cristo Jesús que permanece.

  • Aunque tus amigas se casen antes que tú, puedes alegrarte por ellas, ayudarlas, orar y confiar en los planes que Dios tiene para ti, porque son buenos.

 

¿Por qué somos amigas?

Me encanta lo que C.S. Lewis dice sobre la amistad: «La amistad inicia con el “yo también”». ¡Qué razón tiene! Cuando descubrimos que tenemos gustos y temas en común, nos consideramos “amigas potenciales”. Las amistades van creciendo porque se fortalecen tanto en las alegrías como en las tristezas: “En todo tiempo ama el amigo” (Prov 17:17a NBLA).

La amistad no depende de los cambios, sino del fundamento de fe que la sostiene. Si lo que tu amiga y tú tienen en común es a Dios y al evangelio, no solo son amigas, sino hermanas en Cristo; es una unidad mayor que es para siempre. Esto es gracias a que Jesús ha dado su vida por nosotras y nos llama sus amigos (Jn 15:13). El mostrarse comprensión, ayuda y empatía en las diferentes etapas de sus vidas es el fruto de que Cristo vive en ustedes. 

¡Te casaste! 

Si lo que te une a tu amiga es mayor que sus gustos en común, entonces todo lo que le cause alegría, también será una alegría para ti (Ro 12:15).

Cuando una de las dos es la primera en casarse, esto trae una mezcla de emociones, pensamientos y momentos. Seguramente acompañaste a tu amiga en todo el proceso de planeación de su boda hasta el día de la gran celebración. Pero, en las siguientes semanas te diste cuenta de que ¡tu amiga se casó! ¡Ya no será lo mismo! Y si tú no tienes pareja en ese momento, ¿qué pasa por tu mente?

Tu corazón

Tu corazón es probado, tanto en la filosofía de vida que has tenido sobre la amistad como en tu visión de Dios en medio de todo esto. Si han caminado juntas en el evangelio, ambas pueden gozarse al mostrar mutua comprensión, ayuda y empatía, como frutos de su unidad en Cristo. Si no lo han hecho, probablemente sea tiempo de retomar la perspectiva de la Palabra para sobreponerse a los cambios, pues toda dependencia de identidad, amor y pertenencia cae en Cristo, y es a partir de tu relación con Él que cultivan la amistad.

Pero, ¿cómo se verá nuestra relación ahora?

Seguramente se verá diferente y tendrá cambios. Su tiempo ya no será el mismo. Las salidas fuera no serán tan constantes. Quizás ella ya no tendrá la misma flexibilidad económica que antes tenía. Los temas de conversación también irán cambiando. Si el esposo es tu amigo, él sabrá de la importancia de su amistad, pero la prioridad de tu amiga será su relación con Dios y con su él. 

Que haya cambios no quiere decir que no puedas aportar en su amistad, o que sea necesario que ella busque amigas casadas porque tú no la comprenderás, porque la Biblia es la que nos aconseja en todas nuestras necesidades.

Algunas amigas casadas que están experimentando madurez y otra forma de santificación pueden cambiar en cómo te aconsejan por la nueva perspectiva que tienen, y eso está bien. Aprende de tu amiga que está siendo formada en otra etapa de su vida. 

 Las dificultades pueden venir

Si has dependido de tu amiga o de una amistad, probablemente encontrarás el cambio difícil. Tal vez llegues a pensar que lo mejor sea alejarte para ya no molestarla ahora que está casada. A pesar de que darle su espacio es una forma de amarla, es importante que no lo hagas desde un corazón resentido, sino de un corazón que se alegra. Toma este tiempo como una oportunidad para abrirte a seguir creciendo y a continuar haciendo amigas en Cristo.

Quizás tu amiga cambie y verdaderamente no tenga tiempo para su amistad. Primero, alégrate por ella, no permitas una raíz de amargura. Seguro será triste, pero guarda los recuerdos con mucha alegría y agradecimiento por lo que pudieron vivir. Persevera en oración por ella. Envíale un mensaje o llámala cuando puedas. Tal vez esté pasando por una situación en la que necesite hablar con alguien.

Si tú eres la amiga casada, sé compasiva con tu amiga. Trata de no dejar de buscarla y de dedicar un tiempo para escucharla. Ambas necesitan lo mismo: Cristo y su Palabra, sin importar la etapa en que se encuentren.

 Por eso

Si el fundamento de fe en su amistad es que Cristo es suficiente para las dos, aunque la amistad cambie de forma, no cambiará de contenido. El lenguaje del evangelio siempre será el mismo, y la gracia, la honestidad, el amor y la misericordia prevalecerán porque son inherentes en ti, no por su amistad, sino por Cristo, su Señor y Salvador.

Recursos:

 

APRENDE

Romanos 12:10 (NVI) dice: “Ámense los unos a los otros con amor fraternal, respetándose y honrándose mutuamente.”‬

De acuerdo a este versículo, ¿a quién debemos amar?¿Cómo debe ser este amor? 

A pesar de las dificultades que se presentan cuando nuestras amigas se casan, perseveremos en el amor de Dios, el cual nos unió, siempre con respeto y honra.  

VIVE

Sea cual sea la etapa que estemos enfrentando con nuestras amistades, no olvidemos: “Entonces, ustedes como escogidos de Dios, santos y amados, revístanse de tierna compasión, bondad, humildad, mansedumbre y paciencia; soportándose unos a otros y perdonándose unos a otros, si alguien tiene queja contra otro. Como Cristo los perdonó, así también háganlo ustedes. Sobre todas estas cosas, vístanse de amor, que es el vínculo de la unidad” (Col 3:12-14 NBLA). Recordémonos siempre, a pensar de los cambios y las dificultades, vestirnos del amor de Cristo. 

Reflexiona en lo siguiente: 

  • Si tu amiga está por casarse, ¿cómo puedes cultivar tu amistad a pesar de los cambios? 

  • Si tú estás por comenzar tu vida en matrimonio, ¿cómo puedes involucrar a tu amiga en tu nueva etapa de vida?

Los amigos buscamos el bien del otro porque la base de nuestra amistad cristiana no somos nosotras mismas, sino Cristo quien nos unió. Ora por tu corazón, recordándote que Dios es suficiente para ti, como lo es para ella. Estar casadas o solteras no cambia la verdad de quiénes son en Cristo y lo que tienen en Él. Alaba al Señor por su amistad y hermandad.

LIDERA

Proverbios 27:9 (NBLA) dice: “El ungüento y el perfume alegran el corazón, y dulce para su amigo es el consejo del hombre”. Esfuérzate en que tu consejo y compañía como amiga siempre sea dulce para tus amistades. 

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