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Un Nuevo Pacto

Mar 01, 2021

Vienen días —afirma el Señor— en que haré un nuevo pacto con el pueblo de Israel y con la tribu de Judá.

Jeremías 31:31

No hay un solo justo, ni siquiera uno; no hay nadie que entienda, nadie que busque a Dios. Todos se han descarriado, a una se han corrompido. No hay nadie que haga lo bueno, ¡no hay uno solo!

Romanos 3:10-12

Esto es mi sangre del pacto, que es derramada por muchos para el perdón de pecados.

Mateo 26:28

Otras citas: Lucas 22:20; 2 Corintios 3:6; Hebreos 8:6-13; Hebreos 12:24.


Hasta ahora sabemos que Dios creó todo muy bueno, y que debido a la rebelión de Adán y Eva toda la humanidad nació con una naturaleza caída, en pecado, lo que nos impide ser buenos. Romanos 3:10-12 muestra de manera certera esta realidad. Nuestra habilidad de ser buenos, justos, rectos está ahora envuelta en pecado, y ante la presencia de un Dios justo, recto y bueno ningún pecado puede existir. Es por esto que estamos en la necesidad de un Salvador que nos abra el camino directo al Padre. Es Cristo y solamente Él quien puede reestablecer esa relación, esa comunión con Dios que tuvieron Adán y Eva, una relación que quite nues- tros corazones malos y nos dé corazones que lo amen.

Este proceso de volver a esta relación de comunión se conoce como «nuevo pacto». ¿Qué significa esto? La idea de pacto es similar a lo que conocemos como contrato, donde dos partes deben cumplir lo estipulado en ese pacto. Dios ha hecho pactos con su pueblo a través de la historia, donde la humanidad ha tenido la responsabilidad de cumplir su lado del pacto (pactos condicionales) y donde otras veces solo Dios se compromete a pesar del comportamiento de la humanidad (pactos incondicionales). Encontramos un pacto en Edén, donde se estableció que la humanidad iba a tener dominio sobre la naturaleza. La cláusula especial era que no podían comer del árbol del conocimiento del bien y del mal. Sabemos que Adán y Eva no cumplieron su parte de este pacto.

Luego vinieron otros pactos incondicionales en los que Dios pacta algo sin que su cumplimento esté sujeto a lo que responda la contraparte. El primer pacto de este tipo es con Noé. Después de que Dios destruyó todo, excepto a la familia de Noé, Dios prometió que nunca más iba a destruir la tierra, a pesar de la rebelión de la humanidad. Hoy vamos de mal en peor, y aquí seguimos. Dios da como símbolo de esta promesa el arcoíris, que significa que Dios va a ser fiel al pacto aun cuando la humanidad no lo sea.

El segundo pacto incondicional fue hecho con Abraham, a quien Dios eligió y le prometió que le daría una familia grande y numerosa, una tierra en donde lo establecería como una gran nación. Entre otras características de este pacto está el símbolo de la circuncisión, y la instrucción a Abraham de que le enseñe a su familia todo lo que Dios le ha mostrado. Una promesa muy importante de este pacto es que en Abraham serían bendecidas todas las familias de la tierra.

El tercer pacto incondicional es con el pueblo de Israel, y fue hecho a tra- vés de Moisés. En este pacto Dios les dio leyes para vivir como una nación. En este pacto, el obedecer estas reglas (entre ellas los diez mandamientos) los haría Su pueblo representante a la manera de Dios (una bendición para todo el mundo).

El cuarto pacto es con el rey David. Dios promete que enviará a un Hijo de David a reinar sobre el mundo con un reino de paz y de justicia. David simplemente debía obedecer a Dios, y el resto de la humanidad experimentaría la bondad de Dios.

En el devenir de la historia bíblica, todos y cada uno de estos pactos ha sido cumplido por Dios, otros están en proceso, pero han sido rotos en lo que compete a la humanidad. Pero eran pactos incondicionales: Dios los cumplió y los cumplirá hasta su término en medio de la desobediencia nuestra. El pueblo de Israel y su relación con Dios es la historia misma de nosotros, por ratos creemos, amamos y obedecemos, y otro rato somos incrédulos, faltos de amor a Dios y desobedientes y rebeldes cual más. Tal 

actitud de Israel lo llevó al exilio de su tierra a Babilonia. Luego fueron con- quistados por Persia, Grecia y finalmente Roma. Y aunque eventualmente han ido regresando a su tierra al paso de los años, no deja de ser bajo peligros y sin amar al Dios de sus padres Abraham, Isaac y Jacob, manifestado en su Hijo Jesucristo. La historia actual de Israel sigue siendo de desobediencia y persecución.

Sin embargo, Dios sigue siendo Dios, y así llegamos al nuevo pacto, ahora bajo la sangre de Cristo, su sufrimiento en la carne y muerte en la cruz y posterior resurrección, que perdona los pecados para siempre y promete vida eterna por medio de la fe. El nuevo pacto de Dios está hecho con una persona sin pecado, ni variación de corazón, Jesucristo, siendo Él mismo el dador de este nuevo pacto. No es ahora con Abraham, ni con Moisés ni con David ni con Israel, el pacto es ahora con y por medio de Jesús, quien proviene del linaje de Abraham y de David, el Rey y Salvador prometido desde Génesis y a David.

Un nuevo pacto se ha establecido ahora con Cristo como el dador de este nuevo pacto, y podemos disfrutar de este por pura gracia, un regalo que Dios nos da sin merecerlo. Solo por fe. Eso es gracia y también misericordia. Su perdón y salvación ahora pueden ser nuestros. Así, este nuevo pacto reestablece la comunión que el hombre tenía con Dios. ¡De vuelta al diseño original! Y todo solo por medio de creer en él.

Acepta el nuevo pacto, el perdón de pecados por la muerte y sangre de Cristo. Cree. Síguelo. Deja que Él vaya dándote un nuevo corazón. Ahora en Cristo podrás ver a Dios cara a cara. Sé transformada en Cristo. Entra en un nuevo pacto con Dios.

Toda vez que hayas entrado con Dios en un nuevo pacto, podrás entender mejor otras enseñanzas bíblicas más profundas.

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Aprende

  • ¿Cuántos pactos hizo Dios con la humanidad?
  • ¿Por qué creó Dios un nuevo pacto y de qué trata?

 

Vive

  • Hebreos 12:24 dice que Jesús es el mediador del nuevo pacto. Esto significa que Él nos representa ante Dios. ¿Qué trascendencia tiene esta verdad en tu vida de fe y de oración?

 

Lidera

  • Lee Lucas 22:20. Te animo a presentar el plan de salvación a alguien a partir de este versículo. Recuerda que Jesús mismo es el nuevo

 

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