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Cómo ser hospitalarias: el ejemplo de Elizabeth Silberreisen

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Cómo ser hospitalarias: la vida de Elizabeth Silberreisen
  • Elizabeth Bucer fue una mujer de fe llena de amor por su hogar, que lo extendió a la hospitalidad hacia los necesitados. 
  • Su amor por el evangelio, por su hogar, por su esposo, a pesar de su enfermedad física y la pérdida de bebés, es de admirar.
  • No se trata de hacer grandes obras públicas para otros, aunque Dios las usa, aquellas que son mandato en nuestros hogares son igualmente importantes.
  • La hospitalidad refleja el carácter cristiano, el amor de Cristo, la compasión por los necesitados, porque una vez nosotras lo hemos sido.
  • Abrir nuestros hogares para compartir historias, la mesa, y lo que Dios nos ha dado, trae una gloria sin igual al avance del evangelio. 

 

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Cómo ser hospitalarias: la vida de Elizabeth Silberreisen

Creemos que las grandes mujeres de fe solo son aquellas que hacen obras grandes por otros públicamente. En algunos casos es cierto. Pero, también es cierto que las obras pequeñas se tornan grandes porque cambian las vidas de aquellos cercanos a nosotros y delante de un Dios que ya las ha preparado para que caminemos en ellas. Así que, con esto mente, conozcamos a Elizabeth Silberreisen y su ejemplo de hospitalidad para apuntar a otros a Dios. 

Uno de los dones más olvidados entre los cristianos es la hospitalidad. En tiempos de la Reforma, así como en los subsecuentes años, la hospitalidad era un sello distintivo de los hogares cristianos, tanto para los refugiados de guerras como para los necesitados; de manera que, las familias cristianas utilizaban la hospitalidad para compartir el evangelio.

¿Quién es Elizabeth Silberreisen?

Elizabeth Silberreisen nació en 1541 en Estrasburgo, fue conocida por ser una mujer sumamente hospitalaria. Además, fue esposa del conocido reformador Martin Bucer. Desde pequeña atendía un convento, pero en su mayoría de edad se retiró por problemas de salud. Por su parte, Martin Bucer se retiró del sacerdocio al conocer las verdades del evangelio por medio de Martin Lutero. Ambos vinieron a la fe en Cristo, se casaron y tuvieron ocho hijos, de ellos, sufrieron tres pérdidas de bebés. 

¿Cuáles fueron sus buenas obras?

Aún así, la casa Bucer estaba abierta para acoger a todos los refugiados que los buscaran o a aquellos que necesitaban un techo, especialmente niños con discapacidades mentales. Quienes conocían a Elizabeth, atestiguaban que ella mostraba el fruto de Cristo por su diligencia, cuidado y amor a pesar de que ella estaba enferma y a pesar de la enfermedad de los que ella cuidaba.

Se cuenta que una vez uno de los teólogos católicos romanos insistió a Bucer acerca del celibato y de dejar a su esposa, al no convencerlo, escribió sobre el matrimonio Bucer:

“He sido testigo de la familia Bucer. Su casa es manejada diligentemente, en amor y gracia por su esposa; así como su esposo con alegría y compasión. Debo decir esto para que muchos puedan glorificar a Dios por ser un hombre inteligente en escoger una esposa modesta, piadosa y bondadosa en su maternidad. Hasta estoy convenciendo que el matrimonio es un plan de Dios para quienes lo encuentran. Muchas personas tienen el privilegio de disfrutar de tu hospitalidad, amigos, extraños, extranjeros, todos están impresionados con el amor que encuentran en tu hogar”.

Todos alababan a Bucer por el fruto de la labor de ama de casa de su esposa. No era muy común en esa época ver a una mujer gozosa en su rol de esposa, madre y hospitalaria con el prójimo. Su esposo la alababa por su humildad y trabajo, justo como la mujer virtuosa o la mujer de la que 1 de Pedro habla. 

Lastimosamente, la plaga llegó a Estrasburgo. Martín no quiso dejar su congregación y Elizabeth no quiso dejarlo, pero tanto ella como cinco de sus hijos murieron a causa de la plaga. Después de la muerte de Elizabeth, Martin escribió sobre ella:

“Un Dios bueno y amoroso me ha dado una esposa por casi veinte años, una mujer disciplinada, piadosa, santa, y con una bondad inigualable en todo lo que hizo en nuestra casa. Me ayudaba en mis labores ministeriales, me aconsejaba y amaba. Administraba nuestros ingresos y servía al prójimo como Cristo lo hizo. De todo lo que Dios me ha dado, ella ha sido el mayor regalo”. [1]

 ¿Cómo podemos ser hospitalarias?

Elizabeth ayudó a proclamar las verdades bíblicas durante el tiempo de la Reforma al ser ayuda idónea de su esposo y hospitalaria aun con bajos ingresos. Fue una mujer que mostró a su Señor en la fortaleza física, devoción por su hogar y compasión por el prójimo. Su vida estuvo llena de esto, fue coherente con las verdades doctrinales que aprendió de su esposo y además abundó en buenas obras.

En este tiempo no está de moda abrir nuestras casas para la causa del evangelio. Podemos pensar que se trata de épocas; sin embargo, ser hospitalarias tiene más que ver con el cristianismo de lo que podamos pensar. Los apóstoles eran atendidos en casas, las iglesias iniciaban en casas, los perseguidos eran escondidos en casas. Quiere decir que siempre hubo familias, específicamente mujeres, que abrían sus hogares para otros en necesidad.

La forma en la que perseveramos e imitamos a Elizabeth, a Lidia en Hechos 16, entre otras, es abriendo nuestras casas para nuestras hermanas y familias de nuestras iglesias locales. ¿Por qué? Porque nos da la oportunidad de compartir las Buenas Nuevas, así como poner en práctica lo que hemos conocido. Nos permite dar ejemplo a otras mujeres jóvenes sobre ser esposas, hijas de Dios, y que, a pesar de la enfermedad, nuestro amor por el Señor es más grande.

En verdad, trae mucho gozo servir a otros, quizás puedo llamar este servicio de hospitalidad como una medicina a las almas egocéntricas y al corazón que se acomoda. Nuestros hogares necesitan oler al cielo, aunque por el pecado no es fácil, cada día podemos persuadirnos de que esa sea nuestra meta. Antes de querer ser reconocidas en el mundo, hagamos tesoros en los cielos (Col 3:1-4), sirvamos a otros y demos gloria a Dios por su sublime llamado. Toda buena obra que rinda honor y obediencia a Dios es una obra grande. (Si quieres saber más sobre la motivación para vivir para Dios lee nuestro artículo: https://www.reformadas.com/blog/a-quien-y-a-que-apunta-lo-que-hago 

 

Aprende

¿Qué significa ser hospitalaria?

Vive

Lee la historia de Lidia en Hechos 16. Haz una lista de aquellas hermanas o familias que puedes invitar a tu casa para conocerse y compartir.

Lidera

Quizás es tiempo de invitar a aquellas amigas que no conocen de Jesús a tu hogar para mostrarles cómo se vive el evangelio.

 

Recursos:

https://www.coalicionporelevangelio.org/articulo/usted-puede-ser-hospitalario-incluso-con-poco/

https://somossoldados.org/caracter-del-cristiano-hospitalario/

 

[1] Selderhuis, Marriage and Divorce, 118, 125.

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