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Una heroína diferente: Susana Wesley

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Una heroína diferente: Susana Wesley
  • Susana Wesley nació en Londres como la hija menor de 25 hermanos y hermanas. Su padre, Samuel, fue pastor de su hogar en educar a todos sus hijos en la Palabra y la lectura de buenos libros.
  • Susana se casó a los diecinueve años con un pastor también llamado Samuel, con quien tuvo diecinueve hijos, de los cuales solo 10 sobrevivieron a las enfermedades de ese tiempo.
  • Susana Wesley fue una esposa y madre piadosa porque atesoró y obedeció la Palabra de Dios en su relación con Él, con su esposo y sus hijos.
  • Susana Wesley es conocida por ser una mujer educada, culta, apasionada por la educación y el trabajo esforzado en pro de su hogar, sostenida de la oración y la meditación de la Palabra.
  • Susana Wesley enseñó una disciplina estudiantil casi impecable, una obediencia increíble, pero también, tristemente inclinó a sus hijos más conocidos, John y Charles Wesley, a desarrollar una doctrina equivocada sobre ganarse el favor de Dios a través de sus obras. 
  • Necesitamos guardarnos de no ser extremistas en nuestra educación, pero tampoco obviar la importancia que tiene nuestro rol de madres en la vida de nuestros hijos.
  • Necesitamos recordar que, en medio de las dificultades que conlleva cada hijo o nuestro rol de madre, Dios nos capacita y provee para enfrentarlas.
  • La cultura no define nuestra maternidad, la Biblia la define. Nos llama a evangelizar, educar y discipular a nuestros hijos porque amamos al Señor y los amamos también.

 

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Una heroína diferente: Susana Wesley

¿Qué piensas al leer «madre piadosa» como la descripción de una madre cristiana? Quizás consideras que es una descripción tradicional dentro del marco religioso, pero como cristiana, ¿lo vives? Sabemos que la cultura actual está desechando la importancia de la madre hasta el punto que estas dos palabras no tienen sentido ni relevancia para una mujer. Es ilógico. Lastimosamente, aun como cristianas, ser madres parece ser una tarea esclavizante debido al cansancio que produce, a las demandas que tiene y a lo costoso que puede resultar en el corazón. Sin embargo, si somos el pueblo de luz, hijas de Dios y el cuerpo de Cristo, debemos conformarnos a lo que Dios dice más que a lo que nosotras pensamos o el mundo dicta, ¿no?

Susana Wesley, nuestra mujer de fe, resume su rol de madre piadosa así: «El privilegio de pasar tiempo con sus hijos le producía verdadero consuelo y gozo a Susana». ¿Sabes cuántos hijos tuvo Susana? Diecinueve. Así es. Leíste bien. Por supuesto que los tiempos eran diferentes a los nuestros, pero es un argumento enfocado en el contexto. Este artículo tiene el propósito de dirigirte a adorar a Dios porque Él es el mismo de ayer y siempre, así como lo es su Palabra que no pasa de moda. Incluso si hoy tienes solo un hijo, ser una madre piadosa sigue siendo relevante, lógico y valioso; así lo experimentó Susana Wesley.

¿Quién fue?

Susana nació en Londres el día 20 de enero del año 1669, como hija del pastor Samuel Annesley y Mary White, y fue la menor de 25 hermanos y hermanas. Su padre enseñó a sus hijos un cristianismo serio del que hacía parte a sus hijos e hijas por igual. Les inculcó la lectura y la bendición de ser educados en casa que les permitió desarrollar criterios y puntos de vista sólidos en la Biblia. Así también, Susana aprendió diferentes idiomas y adquirió un conocimiento teológico muy por encima de muchos. Se casó con el pastor Samuel Wesley en 1688 cuando tenía 19 años de edad. Su esposo pastoreó varias iglesias en Inglaterra para asentarse finalmente en la ciudad de Epworth. Desafortunadamente, de los diecinueve hijos que tuvieron solo diez sobrevivieron a las enfermedades de ese tiempo. Fue una mujer conocida por su rigidez en la educación según su propia obediencia a Dios, pero una madre amorosa y piadosa. Dos de sus hijos más conocidos son Juan y Carlos, es decir John y Charles Wesley, quienes son fundadores del movimiento metodista; ellos fueron personajes importantes en el Gran Avivamiento de ese tiempo.

¿Cuál es su historia?

Susana dedicó su vida a la crianza, disciplina, enseñanza y cuidado de su familia sin dudar un minuto que esta era una tarea importante para su familia y el avance del reino de Dios. Ella no les dio menos de lo que ella misma recibió en su hogar. Era una espléndida administradora de las finanzas del hogar, manejaba a los campesinos de la familia a pesar de tener constantes quebrantos de salud. Por ello, dedicaba cada mañana y por la tarde un tiempo de oración a solas con el Señor, oraba y meditaba en pasajes de la Biblia porque reconocía que, sin la ayuda de Dios, ella no podría hacer nada de lo que estaba haciendo.

En uno de sus escritos ella expresa que la bendición y la dificultad solo pueden ser atravesados con Dios: 

«Aunque el hombre nazca para el infortunio, yo todavía creo que han de ser raros los hombres sobre la tierra, considerando todo el transcurso de su vida, que no hayan recibido más misericordia que aflicciones y muchos más placeres que dolor. Todos mis sufrimientos, por el cuidado del Dios omnipotente, cooperaron para promover mi bien espiritual y eterno… ¡Gloria sea a Ti, oh Señor!». 

Desde que sus hijos eran pequeños se dedicaba a entrenar sus voluntades hacia el Señor enseñándoles la obediencia como el fruto del amor a Dios y a sus padres. Educó a tres varones y siete mujeres que en su edad adulta conocían la Biblia y se dedicaron a servir al Señor. Ella les enseñaba griego y latín, el abecedario, la lectura y la escritura tanto a las mujeres como a los hombres. Susana es conocida por su metodología de educación, por su planificación semanal y adecuada, tanto que tenía tiempo individual para cada uno de sus hijos, a quienes también les enseñaba que todo lo que aprendían era para llevarlos a tener un papel activo en sus hogares cuando fueran mayores.

Eran niños educados y obedientes, que se cree, proviene también, de su relación amistosa y amorosa con todos sus hijos, tanto por parte de Susana como por parte de su esposo Samuel. Sin embargo, su vida enfrentó pérdidas, sufrimiento y un esposo que se endeudaba muy fácilmente.  Tanto que en una ocasión su esposo terminó en la cárcel mientras ella colaboró con varias actividades para mantener a la familia alimentada y cobijada. Ella desarrolló diez reglas para educar a sus hijos que son: 

  1. Destruye el egoísmo de tus hijos y colabora en la salvación de sus almas.
  2. Enséñales a orar tan pronto empiezan a hablar.
  3. No les des nada que pidan con lloros, sino lo que pidan con educación.
  4. No castigues las faltas que confiesan en seguida y de las que ves que se arrepienten.
  5. No permitas que ningún acto pecaminoso pase sin castigo.
  6. No castigues nunca al niño dos veces por la misma falta.
  7. Alienta y premia la buena conducta.
  8. Fomenta el respeto por la propiedad ajena, incluso en las cosas insignificantes.
  9. Cumple todas las promesas que hagas a tus hijos.
  10. No obligues a trabajar a tus hijos antes de que sepan leer bien.

Sus dos hijos, Carlos y Juan, fueron enviados como misioneros a los indios, con los moravos, para predicar el evangelio. Sus dos hijos atravesaron problemas difíciles al punto de la muerte, pero varios moravos creyeron en el evangelio de Cristo. Sus hijos siempre le enviaban cartas para relatarle lo que habían vivido, pues ella siempre se aseguraba que supieran cuánto oraba por ellos. Sin embargo, a pesar de tener una educación tan rígida y exitosa de cierta manera, con el tiempo, su enseñanza se distorsionó en sus hijos, pues terminaron pensando la idea equivocada: agradar a Dios a través de nuestros propios esfuerzos.

Susana murió en 1742 en Londres bajo el cuidado de su hijo John, siete años después de la muerte de su esposo Samuel. Desde entonces, ella es reconocida como una madre devota, piadosa, paciente e interesada en su rol de madre como una demostración de adoración a Dios, a quien atribuía todo lo que hacía.

¿Qué podemos imitar de ella?

Susana nos enseña la importancia de nuestra labor de madres dentro de nuestros hogares así como en nuestras iglesias locales. Somos maestras del bien, llamadas a enseñar lo que es bueno, es decir, la Palabra de Dios que renueva todo nuestro entendimiento en donde sea que estemos. La educación en casa para muchas madres hoy en día es una bendición por los precios y otras ventajas. Para otras madres es inconcebible ser maestra de sus hijos. Lo que sí nos enseña Susana es que tenemos una labor más grande que meramente impartir conocimiento: discipular a nuestros hijos con la Palabra y nuestras vidas piadosas. Es decir, una fe en acción. Una fe coherente.

En un tiempo donde la maternidad está siendo atacada y desvalorizada, y además, llamada irrelevante por la tecnología, las madres cristianas necesitan recordar que su principal labor como tales es la vida espiritual de sus hijos. Aunque es cansado, aunque es difícil, aunque las circunstancias que a cada una le haya tocado vivir no son las mejores, Dios nos ha dado todo para que podamos obedecerlo. Así como Susana pudo en medio de tiempos de continua enfermedad, escasez y deudas, nada de esto la detuvo. El llamado no es ser exactamente como Susana, pero sí llamarnos a meditar en cuánta de la fortaleza que necesitamos para ser madres la estamos colocando en nosotras que resultamos ser madres quejumbrosas en vez de piadosas. 

Debemos cuidarnos para enseñar un evangelio puro y real. Debemos cuidarnos de no presentar una cara en las redes y otra en nuestro hogar; nuestros hijos observan y aprenden en silencio a imitar. No sea que termines enseñando un evangelio legalista sin tener la intención porque tus acciones no concuerdan con el mensaje del evangelio, o bien, termines enseñando un evangelio liberal, donde no se deben seguir reglas porque, de cualquier manera, Dios es amor. Querida madre, no pierdas el tiempo comparándote, quejándote ni imitando lo que no conviene, busca ayuda si la necesitas, pero sobre todo, prepárate y manos a la obra, Dios está contigo. 

 

Aprende

¿Quién fue Susana Wesley?

 

Vive

Lee Deuteronomio 6:1-10. ¿Cuáles son las implicaciones de enseñar la Palabra de Dios a tus hijos? ¿Cuándo debes hacerlo? Ahora, medita en cómo lo estás haciendo y qué puedes hacer. Ora al Señor por su ayuda y empieza a planificar.

Lidera

¿Qué madre conoces que necesita leer este artículo? Comparte con otras mamás para alentarlas en la obediencia a Dios y el descanso en Él.

 

Recursos

https://biteproject.com/susanna-wesley/

https://tecnoiglesia.com/2012/08/susana-wesley/

 

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