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¿Puedo adorar a Dios por medio de mis redes sociales?

comunidad crecimiento iglesia redes sociales unidad Feb 25, 2026
¿Puedo adorar a Dios por medio de mis redes sociales?
  • La adoración no se limita a la música: es una práctica continua que comienza de forma privada y se expresa en la comunidad.
  • La adoración en iglesia virtual: puede disminuir la conexión genuina y el compañerismo.
  • El corazón de Dios: busca que su pueblo adore juntos en un lugar físico, no solo a través de pantallas.
  • La adoración y las redes sociales: pueden ser útiles, pero no reemplazan el compromiso comunitario real.
  • El futuro de la adoración: será en una comunidad celestial, por lo que debemos esforzarnos por vivir la adoración en comunidad aquí y ahora

 

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¿Puedo adorar a Dios por medio de mis redes sociales?

Por Gabriela Puente

«¡Qué bueno es adorar los hermanos juntos y en armonía!» dice el salmo 133:1. La primera vez que entré a mi iglesia, este no fue el primer salmo en el que pensé. En mi cabeza, el tiempo de alabanza y adoración consistía en luces, un sistema de sonido espectacular y varios instrumentos musicales, cuya melodía provocaba todo tipo de emociones que me llevaban a una «verdadera conexión con Dios». 

Pero en ese tiempo, el grupo de alabanza en la iglesia a la que asistí consistía en dos o tres personas con una guitarra, un cajón y dos voces que intervenían con cuatro canciones, en toda la hora y media que duraba la reunión. Al preguntar el por qué lo hacían de esta manera, el pastor me explicó que la adoración no es solo cantar, sino compartir con otros creyentes dentro de un mismo lugar la lectura, meditación y aprendizaje de la Palabra, y que esto no solo se realiza de manera pública y comunitaria, sino que comienza con nuestros hábitos de manera privada. 

Una práctica tergiversada

Muchos cristianos creen que la adoración y la alabanza se limitan a una media hora el domingo en la mañana, pero la Biblia nos muestra que es una práctica constante de reconocer, obedecer, amar y temer a Dios en todos los aspectos de la vida cristiana. Él es nuestro proveedor, nuestro dador de vida, nuestro sostén, el que nos otorga los talentos, las capacidades motrices, el tiempo y los recursos para existir cada segundo de nuestras vidas. Por lo tanto, la adoración no puede ser minimizada a un tiempo en la semana o a la virtualidad. 

Durante la pandemia, muchas iglesias cerraron sus puertas y se adaptaron a una nueva modalidad remota. Esto cambió la definición de la adoración, que de por sí ya estaba limitada a las cuatro paredes de un templo y, por diferentes medios digitales, se comenzó a transmitir en los servicios dominicales. 

Lamentablemente, el corazón humano tiende a que, cuando se encuentra bajo una nueva circunstancia, su dinámica se acomoda para hallar satisfacción en lo mínimo. Entonces, para muchas personas, la comodidad y facilidad de quedarse en casa y «ser parte» de una iglesia en línea se volvió la norma. 

La adoración en comunidad 

En su Palabra, Dios nos muestra su amor y su pronta respuesta a la adoración comunitaria de su pueblo. Desde las fiestas de Israel, hasta las reuniones en las sinagogas, observamos que el corazón de Dios es que su pueblo adore junto y presente en un mismo lugar. Hechos 2:46-47 dice: «Y perseveraban unánimes todos los días en el templo, partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, alabando a Dios». Desafortunadamente, las redes sociales han robado el sentido de compañerismo y han excluido a familia e individuos, no solo al espejismo de la comunidad por medio de una pantalla, sino a una adoración superficial y momentánea, que en vez de dirigirse a Dios se enfoca en nosotros. 

Dios nos creó para una comunidad, que es guiada por su amorosa dirección y, en respuesta, juntos y presentes, los hijos de Dios somos llamados a congregarnos y participar de los cánticos, la enseñanza y la compañía de otros en un solo sentir frente a la bondad y misericordia que Dios nos ha dado por medio del Evangelio. 

Un falso sentido de congregación

Como cualquier cosa que pasa por la influencia de las redes sociales y de la virtualidad, la adoración también se transforma, si no se hace a partir de la Palabra. Si nos conformamos con ver el servicio dominical, por medio de una transmisión o buscamos la unidad creando un grupo de whatsApp, no nos comprometemos verdaderamente a conocer a las personas y, consecuentemente, a amarlas. Si solo nos apoyamos en una asistencia virtual, entonces nos perdemos del beneficio de que, en conjunto, las personas, en realidad, funcionen como el cuerpo de Cristo, en sincronía y unidad, para dar la gloria a Cristo y servir a los más necesitados. 

La adoración como respuesta al mensaje de la Palabra 

Si decimos «con mis redes adoro a Dios» sin entender que la adoración es una actitud de asombro, agradecimiento, honor, rendición y exaltación a Dios, que surge como respuesta a la lectura y meditación en la Palabra, tanto pública como privada. Entonces, lo que entendemos por el término, es una actividad, antes que una actitud del corazón en obediencia a nuestro Salvador. Así que, si vamos al Antiguo Testamento, veremos que los israelitas adoraban a Dios en unidad, por medio de asambleas, sacrificios y obediencia a lo que habían escuchado por medio de la ley de Moisés (en ese entonces la Palabra revelada). 

Al inicio, la adoración era alimentada por la convicción de la salvación divina pero, poco a poco, fue centrándose más en los deseos del pueblo y menos en el carácter de Dios y sus obras. Recuerda: la adoración y el servicio comunitarios son mandatos de Dios (Hch 2:46-47; He 10:24,25)

Entonces, ¿podemos adorar por medio de las redes? 

Sí y no. La Biblia dice que todo lo que hagamos o digamos tiene que ser para la gloria de Dios (Col 3:17). Pero muchas veces debemos proteger nuestro corazón del medio o la plataforma que utilizamos para la adoración. Por ejemplo, es fácil publicar un versículo en tus redes, pero sin la intención de vivirlo, entonces, podrías ser culpable de hipocresía. Por lo tanto, debemos cuidarnos de que el enfoque sea llamar a otros hacia nosotras, en lugar de hacerlo hacia el Señor. 

Ahora, muchas veces he pensado que el anonimato es la mejor solución, pero luego veo que Dios ha utilizado las redes no solo para llevar a otros a iglesias sanas, sino también para producir arrepentimiento, convicción, esperanza y mucha enseñanza. 

Entonces, sí hay una manera de adorar a Dios, más nunca podrá reemplazar la actividad comunitaria de pertenecer a una congregación y de ser animados con el mismo sentir y servicio de otros al contemplar a Dios. 

Un futuro en adoración

Piensa por un momento en el futuro que nos aguarda: un mundo al que aún no llegamos, pero que nos es prometido, a una ciudad donde hay mucha gente de todas las naciones y tribus de la historia humana, de diferentes épocas y con gozo en adoración constante a su Redentor. 

Esta pronta realidad nos llama a no conformarnos con un involucramiento a las pantallas, sino a las personas, con una comunidad que busca vivir a diario para el Reino de Dios, amando a otros, llevando cargas ajenas, sirviendo con valentía y escuchando con atención la Palabra de Dios. Un día en que todos aquellos que lo amamos y adoramos convivamos con Él, tal y como lo hicimos en el Edén, pero esta vez, en una ciudad que Él ha preparado. 

 

Aprende

  • Lee estos pasajes bíblicos sobre la adoración: 
    • Salmo 95:6 
    • Juan 4:23-24 
    • Romanos 12:1
    • Hebreos 13:15 
    • Apocalipsis 7:9-10  
  • Ahora responde: 
    • ¿Qué significa adorar «en espíritu y en verdad» (Juan 4:24)? 
    • ¿Cómo puedes ofrecer tu vida como sacrificio a Dios  según Romanos 12:1)?
    • ¿Qué tipo de sacrificio de alabanza ofrece Hebreos 13:15? 
    • ¿Cómo puedes practicarlo?

Vive

  • Dedica tiempo para orar por la unidad de los creyentes en todo el mundo y por la preparación de tu propio corazón para la adoración eterna. 
  • Escribe una oración sobre cómo deseas vivir tu vida de adoración en preparación para ese futuro.

Lidera

  • Organiza o participa en grupos pequeños dentro de tu iglesia o en tu comunidad, ya sea para estudiar la Biblia, orar juntos o simplemente compartir experiencias y testimonios de fe.

 

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