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¿Cómo ir a Dios en medio de mi ansiedad?

ansiedad confianza emociones fe miedo Mar 04, 2026
¿Cómo ir a Dios en medio de mi ansiedad?
  • Los miedos se presentan a cualquier edad y en cualquier etapa de nuestras vidas. 
  • La manifestación del miedo o ansiedad son diferentes de persona a persona.
  • Nuestro mayor ayudador es Jesús. Es a Él a quien debemos acudir cuando tengamos miedo y ansiedad. 
  • Volvamos a la Palabra, para que, cuando sea necesario, le hablemos a nuestra alma el evangelio.

 

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¿Cómo ir a Dios en medio de mi ansiedad?

Por Karla de Fernández

Faltaban un par de días para navidad y me encontraba sentada en flor de loto a la mitad de mi cama; sostenía mi Biblia abierta e intentaba leer algo, lo que fuera. Necesitaba agua fresca que saciara la sed que mi alma estaba experimentando. Comencé a llorar en silencio hasta que las lágrimas salieron a borbotones y no me pude contener más. Lloré mucho. Mi esposo, que estaba a mi lado, se limitó a acariciarme la espalda y esperar a que terminara de llorar para entonces escuchar el motivo de mi llanto y consolarme.

Pasaron minutos, no sé cuántos, pero los suficientes para que pudiera sentirme tranquila después del llanto. Estaba experimentado lo que, por lo regular, se le conoce como ansiedad. La Organización Mundial de la Salud dice que las personas ansiosas experimentan miedo o preocupación excesiva (OMS, 2023). Eso era lo que estaba experimentando: miedo. 

Había pasado apenas una semana desde que me despidieron del trabajo en el que estuve sirviendo y laborando durante dos años y medio. Fue un tanto inesperado y doloroso; incluso en algún momento pensé que había sido injusto. Los pensamientos sobre la falta que nos haría el ingreso con el que apoyaba a mi esposo para los gastos del hogar me estaban abrumando. Pensaba en lo difícil que sería para mis hijos adoptar una nueva rutina, pero era más difícil para mí. Tenía miedo de que, en algún momento, despidieran a mi esposo también y dieran de baja a mis hijos del sistema escolar. Miedo, miedo, miedo.

Mis pensamientos eran tan agudos y constantes que mi cuerpo comenzaba a dar señales de esos miedos. Comencé a perder la concentración, el sueño se me fue en muchas de las noches; por otro lado, por las tardes solo quería dormir y olvidarme del mundo. Quería dejar de pensar y atemorizarme por cosas que ya habían pasado, pero también por las que no tenía la certeza de que sucederían.

Ansiedad = miedo

Como podrás ver, la ansiedad no es otra cosa más que miedo al futuro. Los miedos se presentan a cualquier edad y en cualquier etapa de nuestras vidas. Con buenos fundamentos o no, el temor al futuro nos inquieta, nos roba la paz. La Biblia no habla de ansiedad, pero sí nos habla en muchas ocasiones acerca del temor, del miedo. Él mismo, en Su Palabra, nos exhorta y nos dice: «No temas», «no temas», «no temas», «no te preocupes», «no estés ansioso» (Is 41:10; Jn 14:27; Fil 4:6).

Esos tres versículos son un buen recordatorio de que no debemos temer, porque Dios va delante de nosotras. Si la ansiedad es temor al futuro, si es imaginarnos un futuro donde Dios no está presente, entonces debemos recordarle a nuestra alma que Dios no se irá, Él está con nosotras ahora y estará ahí mañana. Tal vez no nos quite el miedo o la ansiedad de inmediato, pero entre más le recordemos a nuestra alma las verdades y bondades de Dios, mejor nos sentiremos. 

Así que no temas, porque yo estoy contigo; no te angusties, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré y te ayudaré; te sostendré con la diestra de mi justicia (Is 41:10).

Sé que la ansiedad se ve y se experimenta de diferentes formas en cada persona. Mis miedos seguramente no son los mismos que los tuyos; la forma en como los desahogas y expresas tampoco serán iguales. Por eso mismo es que considero que es muy difícil tener un ABC de pasos para quitarte la ansiedad. No los hay. 

Jesús es mejor

No hay pasos a seguir, pero sí podemos hablar de que Jesús es nuestro ayudador en todo momento. Fue el apóstol Pedro quien nos dejó escrito: «Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo; echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros» (1 P 5:6-7). 

Cristo no es ajeno a lo que ocurre en nuestra mente y corazón. Conoce los miedos que tenemos, la ansiedad que experimentamos. Él está presente y disponible para cuando queramos ir a presentarle nuestro corazón y decirle tal cual nos sentimos. Jesús es a quien necesitamos en los momentos de miedo y ansiedad

Cristo nos entiende. Él sabe con exactitud lo que estamos viviendo. Él viene a nosotras y nos consuela. Su sacrificio en la cruz fue suficiente para llevarse nuestros pecados, pero también para acercarnos a Él y al Padre, para tener en nosotras al dulce Espíritu Santo y, de esa manera, acudir para recibir la ayuda oportuna cuando los pensamientos que nos provocan miedo o ansiedad ataquen de nuevo. 

Necesitamos creer en las promesas de Dios, su Palabra, lo que dice de nosotras y la obra que está haciendo en cada una de nosotras. Jesús es mejor. Nuestros pensamientos deberán estar centrados en Él.

¿Cómo ir a Dios?

Sé que en esos momentos de ansiedad nos es difícil articular palabras para ir delante de Dios; quizá el mismo miedo nos paralice y lo último que hagamos sea buscar a Dios en oración y en las Escrituras. Necesitamos acudir a la Palabra, para que, cuando sea necesario, le hablemos a nuestra alma el evangelio. Pero te tengo una noticia: siempre podemos adelantarnos y dar pasos de fe con algunas cosas prácticas que pueden servirnos, por ejemplo:

  • Aprendamos a identificar nuestros miedos y aquellas cosas o circunstancias que detonan la ansiedad en nuestros corazones. Entonces sabremos cómo o por qué orar con exactitud, aun antes de que tengamos algún ataque de miedo o ansiedad.
  • Ora, ora y ora. A solas, pero también en compañía de otras personas. Siempre hacemos mención de la importancia de tener una hermana mayor en la fe a la que podamos acudir cuando necesitamos ayuda. 
  • Memoriza la Palabra. A veces en esos momentos no tenemos una Biblia cerca de nosotras, pero, si hemos memorizado algunos versículos que nos recuerden las promesas de Dios y le pedimos al Espíritu Santo que nos ayude a recordar, podremos ministrar nuestra alma al hablarle verdad.
  • Admite que necesitas ayuda. Quienes luchamos contra el miedo a las circunstancias inciertas necesitamos reconocerlo, confesarlo como pecado porque desconfiamos de la bondad de Dios en el futuro, y buscar ayuda. Hablemos con otros acerca de lo que experimentamos, dejémonos ayudar por la familia de la fe. 
  • Lleva un diario, una libreta donde anotes las bondades de Dios contigo. De esta manera, cuando estés en esos momentos de incertidumbre, podrás volver a él y leer lo bueno que ha sido Dios contigo. Esto te ayudará a confiar en que, si estuvo antes contigo, lo sigue estando y así será por siempre. 
  • Mantén tu mente enfocada en el Señor y sus propósitos.

Estos son algunos consejos que podemos seguir para acudir a Dios en medio de nuestra ansiedad. Si tienes alguna otra idea o sugerencia, compártela con nosotras para crecer juntas en esto.

No temas, mujer, recuerda lo que Dios dice en Isaías 26:3:

Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado (RV60).

Y que así sea, amén.

 

Aprende 

  • Recuerda que no conocemos el futuro, pero sí conocemos al Dios eterno que tiene en sus manos nuestras vidas. Aférrate a Él.

Vive 

  • Busca una mujer mayor a quien puedas rendirle cuentas y en quien puedas confiar para buscarla cuando estés en alguna crisis de miedo o ansiedad. Búscala para que ella pueda ayudarte a acudir a Dios en medio de tu ansiedad. Recuerda las promesas de Dios para cuando estemos en ansiedad y trata de memorizarlas.

Lidera

  • Acompaña a otras mujeres que puedan estar experimentando algún tipo de miedo o ansiedad. Conviértete en esa anciana que otras mujeres necesitan, y ayúdalas a ir a Cristo en medio de sus miedos y ansiedades. 

 

Referencias

Organización Mundial de la Salud. (27 de septiembre de 2023). Trastornos de ansiedad. https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/anxiety-disorders

 Recursos

 

 

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