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¿Cómo puedo cambiar?

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¿Cómo puedo cambiar?
  • Necesitamos cambiar de adentro hacia afuera. No es un ajuste de comportamiento para recibir o no recibir bendición, no es condicionante, es una respuesta de nuestro corazón por el evangelio.
  • El proceso del cambio bíblico del que habla Efesios 4 nos enseña que, si hemos sido enseñadas en Cristo, entonces nos despojemos, nos renovamos y nos vistamos del nuevo hombre que es a la semejanza de Dios.
  • Podemos cambiar porque Dios lo ha asegurado al darnos al Espíritu Santo dentro de nosotras y al darnos su Palabra como la lámpara que ilumina nuestros caminos. 
  • El reflejo de quienes somos internamente lo reflejamos externamente en lo que hablamos y hacemos. Por ello, el cambio bíblico inicia en el corazón, en ese nuevo corazón que Jesús nos ha dado.

 

 

¿Cómo puedo cambiar?

Una de las preguntas más comunes a la humanidad es la pregunta filosófica ¿quién soy? ¿Alguna vez te la has hecho? Pues bien, considero que la segunda pregunta que nos hacemos es ¿cómo puedo ser diferente? Muchas veces no nos gusta quien hemos llegado a concluir que somos, o bien, no lo hemos descubierto. De cualquier manera, el deseo es el mismo: quiero cambiar. En este artículo queremos invitarte a que juntas, con la Biblia a tu lado, descubramos cómo podemos cambiar a partir de reconocer que, si hemos creído en la muerte y resurrección de Jesús y nos hemos arrepentido de nuestros pecados por el perdón de Dios, somos hija de Dios.

La Biblia nos enseña cómo podemos cambiar a partir de ser salvas. Nuestro pasaje de Efesios 4:17-32 nos proporciona cinco puntos importantes en el cambio bíblico:

Dureza de corazón (v 17-19)

Pablo está escribiendo a los de Éfeso que no olviden quiénes son y qué han aprendido. La exhortación que Pablo hace es acerca de su forma de vivir, de su llamado y de su comunidad ahora que han creído en Cristo, en contraste con los gentiles, es decir, los no creyentes. Antes caminaban en individualismo, vivían para ustedes y según sus deseos, les dice Pablo porque tenían entenebrecido el entendimiento y endurecido el corazón, tanto que eran insensibles a sus acciones.

Nota que Pablo se refiere al corazón, porque es allí donde todo se cultiva, donde los deseos, los pensamientos y las motivaciones surgen para obedecer al pecado o a Dios. Pablo quiere asegurarse que recuerden que ellos ya no deben andar así, pues han sido rescatados de esa forma de vida. La palabra “andar” sugiere caminar de forma continua. Por la fe en Cristo ya no andamos en esa forma de vivir, porque somos hijas de Dios, Él mismo se encarga de perfeccionarnos para que tomemos forma de Cristo. Recuerda, Pablo está hablando a cristianos, por eso nos compete todo lo que dirá.

Lo que has aprendido (v 20-21)

Ahora bien, Pablo continúa explicando la base o el fundamento por el que pueden y deben ser diferentes: la verdad que hay en Jesús. Si estás leyendo nuestro pasaje, nota lo que dice (parafraseado): Cristo no les ha dado este ejemplo, si en verdad oyeron y han sido enseñados conforme a Él. Dos palabras importantes: oír y aprender. Dos palabras claves para todo discípulo de Jesús. Porque con el corazón oímos y creemos en el mensaje del evangelio que nos convierte a través de la verdad que encontramos en la Palabra para aprender cómo cambiar.

Despójate (v 22)

Si bien es cierto que somos salvos por gracia, es decir, no por nuestras obras previas, sí estamos llamadas a hacer buenas obras, y la más importante es la obediencia a la Palabra porque amamos al Señor (Jn 14:15) y porque estamos caminando en santificación. Cuando comprendemos que la santificación es el proceso continuo de cambio de todo creyente, entonces no solo participamos con nuestra obediencia, sino también con la ayuda del Espíritu Santo.

Pablo está diciendo que, en ese proceso de santificación, participemos con tres mandatos: despójense, renuévense y vístanse. Despojémonos del viejo hombre que aún nos seduce porque sigue nuestros deseos engañosos, quiere decir que nos dejamos llevar por lo que sentimos como si esos deseos fueran nuestra autoridad. Pero nosotras, como creyentes, no debemos vivir así, pues ya no tenemos el corazón endurecido y el entendimiento entenebrecido porque el Espíritu Santo nos ha regenerado a una nueva vida en la que anhelamos andar. Entonces, reconociendo las verdades de Jesús que escuchamos y bajo las cuales nos sometemos, despojémonos del viejo hombre.

Renuévate (v 23)

Luego de reconocer que estamos siendo guiadas por los deseos engañosos que nublan nuestro entendimiento de atesorar a Cristo, entonces corremos a Él. Jesús es la fuente de verdad, la fuente de vida, de luz; Él es el camino para ser libres de seguir nuestros deseos, no de forma moral o religiosa, es decir, porque si nos portamos mal recibiremos castigo o no recibiremos bendición, más bien, porque amamos a Jesús según lo enseñado por Él, acudimos a la verdad que nos ha salvado, nos sostiene y nos hace verdaderamente libres.

Tomamos la Palabra de Dios para renovar nuestro entendimiento, pues nuestro corazón necesita ser recordado de las promesas de Dios, las verdades del evangelio por el cual somos sustentadas, guiadas y llenas de sabiduría para obrar según su voluntad. Leemos la Biblia individualmente, en grupo, la escuchamos en la iglesia, en podcasts, la leemos en alto, la estudiamos, la oramos, la escribimos. Todo esto para llenar nuestro corazón de las palabras de Dios que son consejo a nuestra alma que cada día necesita renovarse en Él.

Vístete (v 24)

Entonces, y solo entonces, nos vestimos del nuevo hombre. ¿Cómo se ve ese nuevo hombre? El versículo nos contesta: “el cual, en la semejanza de Dios, ha sido creado en la justicia y la santidad de la verdad”. Respuesta corta: seamos e imitemos a Cristo. Necesitamos vestirnos de Él porque no podemos auto cambiarnos en nuestras fuerzas. Renovamos nuestra mente con sus verdades para cambiar nuestra forma de pensar, nuestras creencias y formas erróneas de ver que necesiten ajustarse a la Biblia.

Bien informadas, nos vestimos con gusto, con gratitud, con alabanza y con convicción que así es la manera en la que cambiamos para la gloria de Dios. Verás, el cambio cristiano es de adentro hacia afuera. No es un mero ajuste de actitud o de comportamiento, o de negarte disfrutar escuchar una buena música, de juzgar a otros que no son como tú porque fuman, toman o dicen malas palabras. Aunque esto ciertamente no nos conviene, al juzgar a otros por su comportamiento, olvidamos que, primero, nosotras quizás fuimos iguales, o lo somos cuando murmuramos de otros en nuestra mente, aunque parece que nadie sabe, pero Dios sí. Segundo, es nuestro corazón el que necesita ser transformado diariamente, ¡es el centro de nuestro ser! Es donde se encuentran nuestros deseos, motivaciones y pensamientos, son estos el motor de lo que hacemos en lo externo. 

Como bien dice el proverbio 27:19: “Como el agua refleja el rostro, así el corazón del hombre refleja al hombre”. No desatiendas la importancia de lo que sale de tu corazón (Lu 6:45). Parece más fácil corregir lo de afuera, pero solo te durará un tiempo, pues con tu esfuerzo no generará cambios firmes porque no se ha cortado la raíz que te impulsa. Puede ser una falsa creencia, puede ser que te hayas habituado a vivir así, pero ten por seguro que Dios ha prometido que Él, quien inició la buena obra, la perfeccionará hasta el Día de Jesucristo (Fil 1:6).

Ejemplos de aplicación (v 25-32)

Antes de terminar. Lee los versículos de Efesios 4:25-32 y encontrarás ejemplos perfectos del cambio bíblico. Por ejemplo, el versículo 28 dice que aquel que robaba, ya no robe más (despojarse del viejo hombre), sino que trabaje para hacer con sus manos lo que es bueno (renovarse), a fin de que tenga qué compartir con el que tiene necesidad, que sea generoso, (vestirse). 

Recuerda esto: si solo dejamos de hacer lo malo, o lo que no le conviene a nuestra alma, sin sustituirlo con lo bueno basado en la verdad, no cambiaremos. No es hasta que sustituimos lo que hacíamos por lo que debemos hacer en el poder del Espíritu Santo que realmente cambiamos de adentro hacia afuera. Ahora, piensa tú, ¿cómo respondes al pecado de otros? ¿Cómo respondes al estrés, a la ansiedad que te causa una situación que deseas controlar, pero obviamente no puedes? ¿Qué piensas cuando te hacen daño? ¿Qué piensas del evangelio cuando estás triste? ¿Qué es lo que más deseas? ¿En qué gastas tu tiempo y energía? ¿Qué te molesta que otros hagan?, ¿por qué?, ¿en qué piensas?

Que el Señor use este artículo para llevarte de su mano al cambio verdadero y firme, a la madurez espiritual que Él desea en toda hija de Dios. ¡Ayúdanos, Señor!

 

Aprende

¿Cuáles son los pasos del cambio bíblico?

Vive

Lee el resto de los versículos de Efesios 4:25-29. Haz el mismo ejercicio que te mostramos en el ejemplo. Lee los tres últimos versículos (v 30-32) y escribe con tus palabras los verbos mandatorios y la razón de estos.

Lidera

Diagrama este cambio bíblico para compartir con otras mujeres, y ciertamente, como un recordatorio para ti.

 

Recursos

https://www.coalicionporelevangelio.org/resenas/ayuda-quiero-cambiar/

https://www.seminariocarey.org/que-es-el-cambio-biblico/

 

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